Este mes (Enero 2009) me gustaría abrir un debate sobre el diseño de los sistemas de detección y alarma en los aparcamientos. Este tipo de riesgos venían protegiéndose tradicionalmente mediante detectores de calor y bajo mi opinión, únicamente por un hábito heredado. Históricamente, cuando estos riesgos empezaron a ser protegidos, tan solo existían dos tecnologías de detección puntual que pudieran aplicarse a estos espacios, una de ellas mediante detectores de humo basados en una cámara de ionización y la otra, mediante detectores de calor del tipo termovelocimétrico. Obviamente, el uso de detectores iónicos para este tipo de ambientes no era nada adecuado, y principalmente por dos problemas que presentaban estos riesgo frente a esta tecnología, el primero el de los gases puesto que este tipo de equipos eran capaces de detectar gases y aerosoles y el segundo el polvo, el cual se depositaba en las paredes de la cámara y las corrientes de aire producían la entrada masiva de polvo al interior de la cámara. Como consecuencia y únicamente como medida para evitar las alarmas no deseadas, se aplicaban detectores de calor para la protección de estos riesgos.
Sin embargo, los tiempos han cambiado y son muchas las tecnologías que se han desarrollado en los últimos años y sin embargo no han posicionado como alternativa tecnológica para la protección de estos riesgos, siendo algunas de ellas más adecuadas desde el punto de vista de protección e incluso desde el punto de vista económico.
Por tanto, haremos un análisis de estas dos variables, eficacia y coste.
El detector combinado óptico/térmico analógico es sin duda alguna el detector que presenta la mejor eficacia para estos riesgos. Es capaz de proporcionar un aviso que pequeñas cantidades de humo y de confirmar la alarma bien mediante el aviso de un segundo detector o bien incluso mediante el incremento de temperatura del mismo punto de detección. En este punto, hay quién pensara que económicamente no es una opción viable pero ese análisis lo realizaremos en el siguiente punto. La eficacia no solo debe contemplar la fiabilidad del anuncio de la alarma, también, y más importante, debe contemplar el nivel de protección, y es bastante obvio que la mejora es infinitamente mayor. Mientras que con el termovelocimétrico condenamos el riesgo “a que arda”, el detector óptico/térmico nos proporcionara un aviso temprano que no dejará un cierto tiempo de maniobra para la intervención.
En el siguiente ejemplo, tomaremos un valor en base 100 (para el detector óptico/térmico) y sobre el cual diremos que un 60% corresponde a coste de mano de obra (m/o) y un 40% al coste de producto (detector + tubo + cable). Los precios no son precios de mercado y he tomado esta base para tratar de hacerlo más comprensible.
En la siguiente tabla, podemos ver claramente como a partir de 500m2 de superficie ya se justifica el precio de un sistema analógico incluso con tan solo 9 detectores!
El precio del detector termovelocimétrico se ha calculado sobre 1/3 del detector óptico/térmico analógico.
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Local
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Convencional
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Analógico
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||||||
|
superficie del local (m²)
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Termovelocímétrico + Base
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Óptico / Térmico + Base
|
||||||
|
equipos
|
producto
|
m/o
|
parcial
|
equipos
|
producto
|
m/o
|
parcial
|
|
|
60
|
3
|
40,00 €
|
180,00 €
|
220,00 €
|
1
|
40,00 €
|
60,00 €
|
100,00 €
|
|
180
|
9
|
120,00 €
|
540,00 €
|
660,00 €
|
3
|
120,00 €
|
180,00 €
|
300,00 €
|
|
540
|
27
|
360,00 €
|
1.620,00 €
|
1.980,00 €
|
9
|
360,00 €
|
540,00 €
|
900,00 €
|
|
1620
|
81
|
1.080,00 €
|
4.860,00 €
|
5.940,00 €
|
27
|
1.080,00 €
|
1.620,00 €
|
2.700,00 €
|
|
4860
|
243
|
3.240,00 €
|
14.580,00 €
|
17.820,00 €
|
81
|
3.240,00 €
|
4.860,00 €
|
8.100,00 €
|
|
14580
|
729
|
9.720,00 €
|
43.740,00 €
|
53.460,00 €
|
243
|
9.720,00 €
|
14.580,00 €
|
24.300,00 €
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